lunes, diciembre 06, 2010

Será mejor

Mejor será dejarse de lamentar. Y salir ahí fuera, al frío polar. Congelarse, estornudar. Celebrar el mal tiempo, gritar a los cuatro vientos, que no es para tanto, que antes eran ocho y dominantes, que ahora es cosa de principiantes. Y recordar esa canción de T. Rex que hablaba de danzar al borde del espacio cósmico, algo cómico y banal. Sideral.

El eterno relato.

Esta es la historia del más misterioso de los profesionales, el fundador y único miembro de un gremio en peligro de extinción. Salvo por la inmortalidad que lo apadrina.
Esta es la historia del peor pagado, el más sacrificado, siempre defenestrado. Salvo por su hada madrina.
Siendo eterno, continuará.

domingo, noviembre 14, 2010

miércoles, octubre 27, 2010

No es mal comienzo.

Bienvenidos, bienvenidas. Políticamente correcto comienzo. Pero el final será terrible. Idiotizante. Sonido de pistolas mientras suena música de los sesenta. Viva el despotismo ilustrado. Barroco tú.

jueves, octubre 21, 2010

Un Traje de Franela

Sumido en un desmejorado y disminuido estado de conciencia. Así me encuentro. Perdido.

Sin rastro de raciocinio y sin gasto de racionamiento, no miento cuando digo que escribo recostado, mal parado, sin aliento.

Párrafo tras párrafo no cejo, ni pestañeo, con la onda de la ñ pronunciada, alterna, exagerada.

Y un espacio tras otro, comenzando éste con y, como tantas veces comienzo frases para goce y deleite nada más que propios. Pues el humor no entra hoy, aunque quepa, debido, quizás, a la excesiva y saturadora presencia de comas, minúsculas rayitas a falta de una mejor definición que ahora no encuentro, ni tan siquiera busco, cegado como estoy por el brillo singular que me ilumina, ciega y deleita, palabra hoy quizás ya muy trillada, en otras ocasiones denosta, likewise, anglicismo que ni se me subraya en rojo y se me desangra el ojo cuando lo miro.

Qué extensión. Qué maravilla.

Y de nuevo la y aparece y me guía, desconectado como estoy. Y deleita. Y añade. Y repite. Y restallan violentamente las llamas en mi mente.

Puesto que hoy no he soñado, me paro, borro, corrijo, exijo. Pero decido, y si mis anhelos, preciosa palabra, se resquebrajan como el hojaldre de aquella tarta, ahora en el cielo de las tartas. Y el rojo lo invade todo, por mucho azul que trate de frenarle. Hablamos sólo de colores, sensaciones tan a la vista como tornasoles.

El sentido es único, si uno quiere. O puede que no. Y no se explica, y tiene lírica.

Lo tengo asumido.

martes, octubre 19, 2010

Superado el centenar

Si quieres, te invito a cenar.

La lectura me produce un estado de vigilia insospechado. Yo que antes leía para olvidar. Olvidar que me acuerdo de todo lo que pasó aquella noche. Sumido en tediosas, en edificantes o en divagantes lecturas, mi mente siempre se evadía hasta perder el hilo de la historia, de los pensamientos plasmados por el autor, la autora, llegando a veces hasta la aurora. Elegí la noche para dormir, pero permanecí leyendo. Y nunca logré acabar un libro, me perdía en brumas ojerosas y no podía terminar el tomo, el capítulo, el párrafo, la frase.

De aquél, ni la primera palabra.

Pero entonces descubrí el sonido. Di en la diana. Tino naní na nino.

domingo, octubre 10, 2010

Cien

Un programa de misterio, música inquietante. Una película violenta sobre la indefinición. Y un ser maravilloso roncando en mi sofá.

miércoles, septiembre 29, 2010

Una visión general.

Un leño abrazado copa el plano. Le rodea la cursi atmósfera de tonos rojizos de la América más ideal.
En una mesa, un trofeo de caza.
Visiones y gigantes.
Terror psicológico. Absurdo gozoso.
Tartas.
El cielo de las tartas.
El director, medio sordo.
Ambiente meloso.

Marcel Proust era un hombre con bigote.

Aunque supongo que eso no siempre fue así.

domingo, septiembre 26, 2010

Todos los niños.

A todos los niños les gustan los Beatles.

-¡A mi no!

¡Pum!

A todos los niños les gustan los Beatles.

lunes, septiembre 20, 2010

C'mon Baby Light My Fire

No presto atención a los signos de puntuación ni escucho la canción con frenesí, aunque el autor sea de Tennessee. Claro que sí.Que no. Que caiga un chaparrón.
Pienso deprisa, no transcribo. Si lo hiciera necesitaría un vomitivo. Quiero cambiar de estilo, narrar al narrador.
"Enfundado en un traje negro, guantes y zapatos blancos, el sombrero ladeado" Vaya, no suelo ser descriptivo. "Sin otro color. Al fin en blanco y negro, perfectamente maquillado" O sea, no hay color. "Sin bastón donde apoyar" ¿hablo de mí? Apoyar... se... apoyar... me. Me. Se. Mese. Me mesé los cabellos antes, pero no después. Siempre me ha gustado mesar, no como mueble...
"En mitad del escenario, apoyado, quizás, en un bastón" Así mejor, no me gusta personalizar. "La luz concentrada" Y yo. Vamos a ver, que se mueve. "Persiguiendo la luz como un mosquito", o quizá generándola. "Musito, torpe como sus movimientos, unos estudiados, otros improvisados, el texto", que como es universal, no necesita poseedor.
"Ríen" rien de rien, "callan, se admiran, tosen. Hasta sus toses he de creer." Al fin, yo. "Las he generado, porque desde aquí domino a estos insectos, que me alimentan". Añadiría aquí subido, muy subido. Pero continue: "Alargo la mueca si es necesario, acorto el exabrupto, me miro la mano" y el ombligo, claro. "Entonces noto algo, la escena no podrá terminar. Brotan llamaradas desde el desván" un giro inesperado. "No lo deben notar. Nada puede fallar, aunque todo falle". Los bomberos, ¿no?
"Toca improvisar".
Y si fue un fracaso o algo sin par, ya nadie lo podrá contar. "Aquí he roto la coherencia estructural"
Si, ya...

Escribo despuntado

Entreveo lo maniqueo. Las frases inconexas, palabra glamurosa, de tormenta quejumbrosa. Y se muestra pusilánime. Y truena. Y el despiste es tal que el desmonte tapa al terraplén. A tutiplén. Palabras ilegibles desconchadas por el insomnio. Pero preguntadme de nuevo por el soufflé. ¿Está caliente? Se lo pregunto a un señor cliente que viene por simiente y le pasó lo siguiente:
"No tengo talla".
Vaya forma de dar la tralla.

viernes, septiembre 10, 2010

Redoble

¡Tachán! Sobre el escenario, nada. Y sin agua

martes, agosto 31, 2010

Genialidad hiriente.

Todo empezó con aquella entrada: la reina de las animadoras escribió tres frases. Mi blog nunca había recibido tantas visitas, nunca tantos aduladores comentarios. Tu alter ego femenino tiene mucho caché, bribón. Fue ella, cabrón. Indiferente, sutil, grácil. Carente de este toque grandilocuente. No sonaba entrecortado. Su estilo era impecable. Natural y vibrante, rebuscado y directo. Entraba por los ojos, te destrozaba, te recomponía y al segundo tocabas el cielo. Era como transcribir un sueño. En sus manos, un teclado se convirtió, casualmente, por mero aburrimiento o por pura crueldad, en un prodigioso instrumento. Insultante facilidad, inspiración inspirada en la propia inspiración que usaba las más llanas palabras como puñales que se transformaban en rayos de esperanza y que alcanzaban las más altas cotas que nadie haya tocado ni tocará jamás en ningún ámbito.

Lo peor es el presente. Ese regalo se convirtió en la primera y genial pincelada de un Guernica jamás acabado. Por placer. Desquiciante muestra, con esa sonrisa invariante, de la vanidad humana. Pero no era humana. Trasciende. Nunca quiso continuar, como cuando canta. Se inspira en si misma, como este texto se inspira en si mismo, cambiándose, éste en su decadencia, en su espiral de palabras sonoras a veces inconexas que retumban en mi cabeza, ella en su grandeza. No es posible soportar su displicencia. Me apetecía decir esa palabra, y como narrador, narro. Destartalada realidad que hace añicos con solo dejarse caer. Fase REM, por favor.

Invadido por relatos silúricos, me diluyo, olvidando lo que ya olvidé. Esa genialidad que, enrabietado, sólo pude borrar, histérico. Un glorioso doble arcoiris sin ninguna connotación, como el nacimiento de un líder anunciado por una golondrina, palabras robadas de una fuente innombrable, vergonzosa, que no hacen honor a tan supina maravilla. Y no conozco maneras de engalanar mis frases para hacerle honor a esa oda a la literatura, nada pretenciosa, decorada sin ornamentos, escrita por escribir. Como cuando camina. Sin rumbo. O cuando se tumba para estar tumbada y ni siquiera dormir. Esa es su condena. Sólo sabe vivir. Cada momento es único y ella no lo sabe. Y su sonrisa no muta. Su expresión no cambia. No está vacía como en 2046. Tan llena que turba, como la tierra contemplada desde el espacio, fascinante, azul, verde, marrón, negra. Nunca supe distinguir el color en sus ojos, ni en ninguno.

Y lo que comenzó como un ejercicio para dormir se dispara y me siento impotente, incapaz de comprender este odio fascinante, este deseo invariante de huir y de quedarme. Y las voces se entremezclan con el sueño iniciado por un boli sobre una hoja, impreciso. Y no logro cerrar un texto asilvestrado por la lucha titánica entre una neurona y un gran vacío. Hilarante.

Fase REM, ¡por favor!

Emoticón

Leve expresión amarillenta de un lúcido despertar remojado en un pesimista café(aromático y sutil). No existe emoticón capaz de reflejar lo que siento.

EN

Las siglas, simplifiquen.

No more running

Enquilosante.

domingo, agosto 22, 2010

Demencia onírica ante notario.

Sólo tiro para adelante con mis frases hilarantes.
Si esto fuese un fancine itinerante, no habría películas sino un rutilante y futil coro de luces tintineantes. Como el héroe del tupé, Milú ladrando mediante.
Y tan solo me encierro en la lírica asustado por un estómago vacío y una mente incapaz de dormir. Equívoco, unívoco, rehusar a tales palabras suena aún peor, seguro, leído que pensado.
Moverme en la realidad nunca fue mi sueño y mis ovejas escapan, pacientes.
Y una alta valla se yergue como una sutil patada.
La cena puede esperar. Apaga y comunícanos.

jueves, agosto 12, 2010

Déjale que te proteja del mal

Tareas en segundo plano, planos que duran segundos, segundos tarareando. Canciones que se pegan, que te recuerdan a otras, otras canciones, otras personas, otras épocas. Y el fluir del devenir suena bien, queda bien, tiene hasta lógica. Y tras mucho pensarlo, tras madurarlo, no se puede evitar que caiga al suelo. El secreto estará, supongo, en hacer que al caer no reviente, y si lo hace, que sea algo grandilocuente. Y la prosa cuando es hermosa huye de la rima fácil en la que se caería como cae el fruto al madurar si se aludiese a tonos sospechosos de color. Y no es malo sospechar. Porque cosechar es necesario, aunque resulte agrario. Y los días de vino y el color antes citado, sin haberlo nombrado, llegarán, nos abrazarán o por florituras inesperadas nos pincharán sangrantemente y decidirán por nosotros nuestros próximos e inseguros pasos. O todo eso no pasará. O pasará, se irá, volverá y se volverá, incrédulo.

Y dado que esto es imposible de cerrar, porque las páginas no existen ya, porque no hay una puerta y con cerrar me refiero al acto física, no penséis mal, dejo el final inacabado, a dos ruedas sin ser una bicicleta, siniestrado, empotrado, sin esperanza y con un CD variado encerrado en ese inhóspito lugar. No contemplo otra cosa que fuegos artificiales pintados en tu fachada, como una fuente de la que no para de brotar a borbotones el agua, sin cesar.

Siempre he pensado que un tercer párrafo era excesivo.

Demencial.

viernes, abril 23, 2010

domingo, marzo 21, 2010

Manchester, England-England

Penalty que no es. Influido por lo que uno oye y ve. No basta con pararlo. Y suena rock épico.

miércoles, febrero 17, 2010

Des

Encorsetado entre palabras monumentales agolpadas ante la otrora monumental puerta ahora empequeñecida por el óxido que en lugar de carcomer engrandece los límites y cercena lo cercenable, puesto que, acabando como he acabado de cenar, es la palabra que mas se aproxima a mi mas próxima realidad en estos instantes inciertos de posible comienzo de preocupación, seguramente infundada por un baile de ideas indeterminadas que como las mismas palabras que monumental y torpemente tratan de describir su ya ininteligible vaguedad, siendo incluso interrumpidas por conversaciones convencionales sobre como llegar de este a otro lugar. Sin dudar.
Y sorprende una parrafada seguida de una inapreciable diada de vocablos escritos, sin más. Y suena un extraño folk sesentero impregnado por la muy de moda entonces parafernalia hindú, se escriba como se escriba. Escriba, escriba.

Y nótese que no me he negado.

sábado, enero 30, 2010

Sin

La dejadez hambrienta impide la satisfacción rellena de queso... pero lucharé al menos por un postre digno de mi paladar.